FOMENTO DEL APRENDIZAJE COOPERATIVO
EN SECUNDARIA, BUENAS PRÁCTICAS.
Con la nueva Ley de Educación se pone de manifiesto la
preocupación de los dirigentes porque los jóvenes españoles sepan trabajar en
grupo, que los españoles sean competentes y competitivos. La mejor forma es que
lo aprendan desde pequeños y es por ello que se ha introducido esta competencia
dentro de los objetivos de educación.
Si se potencia la capacidad de tomar decisiones
teniendo en cuenta no solo la decisión propia sino también la decisión que
tomarán las demás personas que intervienen en un proceso, mejoraremos los
resultados, mejorará la economía. (Esto es la base de la teoría de Juegos, el equilibrio de Nash).
El aprendizaje en cooperativo está demostrado que es
muy eficaz tanto para el aprendizaje social y emocional como para el
aprendizaje cognitivo. Especialmente los niños, en muchos casos entienden mejor
cuando se lo explica otro niño con palabras similares a las que él usaría.
Además, favorece la integración de
todos los alumnos, respondiendo así también a la necesidad de nuestra sociedad
que va siendo cada vez más multicultural.
El equipo IMECA de la Universidad de Alcalá
(Inclusión, Mejora Educativa, convivencia y Aprendizaje Cooperativo) en su blog
comparte experiencias y conocimientos con respecto a este tema.
Recopila multitud
de técnicas de aprendizaje en cooperativos de distintos autores. Lo
primero, distingue entre técnicas formales e informales. Siendo las informales
muy estructuradas y delimitadas en las pautas a seguir, son ideales para
conseguir metas a muy corto plazo y para equipos que no tienen apenas
experiencia en trabajo en cooperativo, se realiza mejor con grupos reducidos de
alumnos. Mientras que las técnicas formales son más complejas y
requieren cierta destreza en el aprendizaje cooperativo.
Son una gran variedad de técnicas,
todas ellas eficaces, pero se tienen que aplicar de forma correcta. Es decir, para
obtener buenos resultados primero conviene fijar el objetivo que buscamos con
este trabajo cooperativo y conocer los medios con los que contamos.
Además, es importante seguir las
siguientes pautas:
Cuando se introduce una práctica por
primera vez con unos alumnos, hay que repetirla sistemáticamente cada semana o
cada 15 días hasta que veamos que los alumnos la hayan interiorizado. Entonces
podremos introducir otra nueva técnica y combinarlas.
También conviene describir con
claridad la tarea que se propone, si por ejemplo se trata de un trabajo en cooperativo,
se les puede dar un guion a seguir y los puntos que deben incluir, así como el
resultado específico y concreto que les pedimos.
En los tiempos en que se deje a los
grupos trabajar, el profesor debe moverse por la clase para controlar el desarrollo
de la actividad.
Una técnica de trabajo cooperativo informal
es la Técnica de Frase Mural, (a partir de
Ferreiro Gravié) a mí personalmente me encanta ya que
ayuda a cambiar de tema cuando se está muy concentrado en el anterior. Y el
hecho de dejar unos minutos de reflexión leyendo una frase escrita en la
pizarra pienso que fomenta la creatividad. En teoría es una buena técnica para
animar a la reflexión y centrar en un nuevo tema, para despertar curiosidad en
los alumnos sobre el nuevo tema que se va a impartir. Ahora bien, tras el
instante de reflexión, en el momento de debate con el compañero, lo más
habitual es que bastantes niños, en lugar de comentar el tema de la frase, se
distraigan y hablen de otros temas. Por esta razón, esta técnica la veo
adecuada para alumnos que no sean demasiado habladores, ya que, al darles ese
tiempo de debate para el tema propuesto, lo más probable es que deriven las
conversaciones a otros asuntos.
Para
mi especialidad de la asignatura de Economía también me gusta la técnica de parejas cooperativas de lectura (autor: David y Roger Johnson), ya que obliga a los alumnos a
concentrarse en la lectura del tema a conocer, cuando se trate de descripciones
de conceptos nuevos para ellos, y el hecho de tener que explicárselo después a
un compañero les obliga a prestar atención. Tiene el inconveniente de que organizar
la explicación por parejas después de la lectura, si el aula es muy grande,
puede crear un ambiente de conversación demasiado alborotador. Por eso lo que yo propongo es lectura de un
alumno cada párrafo y que sea el alumno de su izquierda o derecha el que
explique en voz alta a todos los compañeros lo que ha comprendido con la lectura.
La elección de quién lee será aleatoria por el profesor para que todos estén
atentos y no solo cuando se acerque el momento de leer.
La
técnica de lectura compartida la veo también muy apropiada para la asignatura
de inglés, para que mantengan conversaciones por parejas sobre un tema muy
concreto que hayan leído antes en clase. Tienen que ser lecturas muy cortas.
La técnica de lápices al centro (autores: Nadia
Aguiar y María Jesús Talión)
consiste en que el profesor propone un ejercicio o problema
a los alumnos. Los alumnos forman grupos pequeños y se nombra un moderador.
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Los lápices se colocan al centro de la mesa para indicar que en
esos momentos se puede hablar y escuchar, pero no escribir. El moderador lee en
voz alta la pregunta o ejercicio y se asegura que todo el grupo expresa su
opinión y comprueba que todos comprenden la respuesta acordada.
Cada alumno coge su lápiz y responde a la pregunta por escrito. En
este momento, no se puede hablar, sólo escribir. Después se entregarán las
respuestas al profesor. En esta técnica veo complicado evaluar las respuestas
de los alumnos: si puntuar la capacidad de integrar distintas ideas, o si
puntuar individualmente los resultados solo según el contenido.
En
esta técnica, es más difícil conseguir la comprensión total por parte de
alumnos más lentos que los demás, ya que probablemente el moderador mande
escribir cuando todavía alguno no haya comprendido todo. Por eso opino que conviene
distribuir en grupos de alumnos más o menos parecidos de ritmo, en detrimento
de que conviene introducir uno más avanzado que tire de los demás para que
prosperen. Por tanto, si se mezcla un alumno más avanzado tendrá que ser de
carácter transigente y tolerante.
Consejos
1
En la técnica de preparar la tarea en cooperativo,
el profesor comunica y explica la tarea que deben realizar los alumnos. Esta
tarea puede ser de lo
más
variada: un proyecto de investigación, un trabajo escrito o una serie de
ejercicios para casa.
2
El
equipo-base revisa la tarea paso a paso para asegurarse que todos sus miembros
comprenden lo que hay que hacer. Para ello un alumno empieza explicando la
primera parte del trabajo o el primer ejercicio.
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A continuación, el resto del grupo hace las correcciones pertinentes.
Y tratan de llegar a un acuerdo sobre la forma de realizar esa parte de la
tarea. Entonces, otro miembro del equipo empieza a explicar la segunda parte
del trabajo, y el proceso anterior se repite. La meta final es revisar toda la
tarea y asegurarse que todos comprenden lo que tienen que hacer.
Una buena práctica cuando se encarga un trabajo
a un grupo es obligarles a que escriban un diario del trabajo. En ese
diario deben escribir todos los miembros del grupo lo que planifican hacer,
cómo lo hacen, quiénes lo hacen y los problemas que vayan surgiendo durante la
preparación y desarrollo del mismo. Todo ello ayuda a que el profesor tenga una
visión más realista de lo que han trabajado todos y cada uno de los alumnos.
Para
acostumbrar a los alumnos a trabajar de esta forma, cuando llega el día de la
exposición del trabajo, si unos dicen que no se han podido poner de acuerdo con
los otros compañeros de su grupo y que lo han hecho separados, no se puede dar
por válido, ya que están incumpliendo la premisa de trabajo en cooperativo por
lo que, o lo repiten todos juntos o no se puntúa.
Y, cuando ya tienen experiencia de trabajar en cooperativo, pasamos a las técnicas formales:
El trabajo en equipo:
Esta técnica es muy interesante pero compleja de realizar
bien: Los alumnos se agrupan en equipos heterogéneos de cuatro miembros.
El profesor presenta los contenidos, teniendo presente la unidad
TELI (*) y los cuestionarios con los que trabajarán los alumnos. Los grupos
trabajan sobre el tema sirviéndose de una hoja de ejercicios y otra de
respuestas facilitada por el docente. Van ejercicio a ejercicio discutiendo
sobre cómo solucionarlos. Una vez acordada una solución, la comparan con la
hoja de respuestas que posee cada grupo. Si la respuesta es correcta, siguen
adelante. Si no, vuelven sobre el ejercicio hasta conseguir resolverla.
Cuando
todos han respondido a la hoja de ejercicio, el grupo debe asegurarse que todos
sus componentes están preparados para la evaluación individual.
Una
vez que el equipo ha decidido que está listo, cada alumno realiza un control
individual sobre los contenidos trabajados.
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El
resultado de la prueba individual sirve tanto para la calificación de cada
alumno (que puede seguir los cauces tradicionales de la evaluación), como para
la asignación de una serie de puntos por superación,
que dependen de su comparación con el rendimiento anterior. Esto es, se compara
la calificación de la prueba individual del estudiante con un “puntaje base”
obtenido a partir del promedio de sus últimas evaluaciones individuales. De ese
modo, cualquier alumno puede obtener el máximo de puntos por superación,
siempre y cuando mejore su trabajo anterior. Es una buena práctica de atención
a la diversidad.
Finalmente,
se reparten las recompensas a los equipos, en función de si el promedio de los
puntos por superación de sus integrantes alcanza o no un criterio previamente
establecido. Lo cual fomenta la colaboración entre ellos.
(*)
( TELI : Trabajo en Equipo y Logro Individual, técnica creada por
Robert Slavin, 1999)
Otra técnica formal es la investigación grupal. En
ella los alumnos seleccionan un aspecto específico dentro de la
unidad que se trata en clase y se agrupan libremente en equipos de 2-6
integrantes, con una tarea orientada. Ellos planifican junto con el profesor procedimientos,
tareas y objetivos. Después desarrollan las tareas que se han propuesto,
contando con la coordinación del profesor. Cuando terminen, pasan a analizar y
evalúar la información del paso anterior y planifican un resumen , para
exponerlo a los compañeros.
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Después,
al realizar la presentación deben inducir a los otros grupos a opinar. Esta
técnica se puede utilizar cuando los alumnos tienen un nivel alto de autonomía
y destrezas cooperativas. Y conviene establecer roles de los miembros del
equipo (el portavoz, el que dibuja, el que escribe, etc.)
También
ayuda la auto-evaluación
y la coevaluación, no tanto para puntuar sino más bien para detectar los
alumnos que siempre salen mal valorados y así poner solución al inconveniente
frecuente de que unos trabajen mucho más que otros.
Por
esta razón es importante hacer un seguimiento minucioso de los pasos de cada
técnica, ya que puede producir que los alumnos menos trabajadores siempre se
aprovechen de los trabajadores.
Un
aspecto del que no se suele hablar es la colocación física de los alumnos en grupos
dentro del aula, considero que tiene dos inconvenientes: permite más dispersión
a los alumnos que están de espaldas al profesor cuando no están trabajando en
cooperativo. Y la postura no es adecuada para el cuello y espalda de los
alumnos que miran de lado a la pizarra o al profesor. Yo soy partidaria de
cambiar la colocación de las mesas cuando no se está trabajando en cooperativo.
Para
terminar, mi opinión general sobre estas técnicas de trabajo en cooperativo es
que me parecen un verdadero avance para conseguir motivar más a los alumnos y
que realmente están diseñadas para profundizar en la comprensión de conceptos
de una manera que retienen más en la memoria. Por lo que animo a los docentes a tener a mano
unas pautas escritas para ponerlo en práctica e ir introduciéndolo poco a poco en
sus métodos.


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