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martes, 6 de febrero de 2018

¿Puede ser la montaña una actividad extraescolar para adolescentes?

Cuando nos hablan sobre actividades extraescolares, ¿en qué pensamos? Quizás lo asocies a alguna experiencia propia como es un deporte determinado o una clase de música, o incluso puede que recuerdes al profesor, al entrenador o al encargado de la actividad con más o menos cariño, o que te vengan a la memoria grandes momentos vividos junto a tus amigos y tu equipo.





Pero si vamos al diccionario de la Real Academia Española y buscamos “actividad extraescolar” la define como una actividad educativa que se realiza fuera del centro de enseñanza o en horario distinto al lectivo.

¿Concuerda lo que has pensado con lo que es una actividad extraescolar?

Seguro que eso que has pensado tenía algo en común con lo que es una actividad extraescolar, puesto que la definición de la RAE es una definición muy amplia, y dependiendo de la edad y de la necesidad de cada niño las actividades extraescolares son un apoyo y un complemento a la educación de los niños.

Partimos de la base de que deseamos una educación integral para el pleno desarrollo de toda la persona. Para ello, las actividades extraescolares, ya sean deportivas o artísticas, potencian y complementan el desarrollo integral de los niños. Son así un medio que ayuda a contribuir a su completo crecimiento. Por eso, podemos descubrir que según sea la actividad extraescolar, se seguirán una serie de beneficios u otros, tanto para la mente como para el cuerpo.

Sabemos la importancia que tiene la adolescencia en el desarrollo de hábitos, ya sean buenos o malos. Por eso es necesario que desde la infancia, y de manera especial en la adolescencia, se les vaya educando y enseñando con un sano criterio acerca del uso el tiempo libre, ofreciéndoles la posibilidad de participar en actividades que ayuden a hacer del tiempo de ocio un espacio creativo y de disfrute personal, a través del aprendizaje de distintas habilidades y destrezas.

Pero habría que plantearse la pregunta: ¿hasta qué punto actividades extraescolares? Es necesario tener un cierto equilibrio, es decir, no sobrecargar a los niños con actividades extraescolares permitiendo que tengan tiempo para disfrutar con la familia, para hacer planes con sus amigos y para estudiar, que es su principal obligación.


Hasta aquí hemos estado hablando de actividades extraescolares en general pero ahora os voy a exponer una “buena práctica” de actividad extraescolar. ¿Recuerdas cómo empezaba con la pregunta de “Cuando nos hablan sobre actividades extraescolares, ¿en qué pensamos?” ? A mi esta pregunta me lleva, en gran parte, ¡a la montaña! Aunque voy a tratar de presentarla con objetividad, no puedo dejar de hablar desde la experiencia personal y sin que se note un gran aprecio hacia la misma por todo lo que me ha aportado.



Una buena práctica de actividad extraescolar es la de ir a la montaña, es más, ir a la montaña en un grupo, como son los Montañeros. Para ello me voy a remontar a un mensaje del Papa Juan Pablo II en el año 1985 al Congreso Mundial sobre la Juventud en el que decía: “Tened la valentía de proponer a los jóvenes de hoy metas elevadas y pedirles también - dándoles motivaciones - los sacrificios necesarios para conseguirlas. Esto estimulará las energías, a menudo latentes en sus espíritus, que están a la espera de educadores convencidos y expertos para hacerlas sobresalir y orientarlas de manera creativa.”




El Grupo de Montañeros Mater Salvatoris tiene como identidad principal la consideración de la montaña como una escuela de vida, donde los niños, en el ambiente de la naturaleza, van creciendo humana y cristianamente siguiendo el espíritu de la Congregación Mariana Mater Salvatoris.



El lema de los montañeros es “siempre más”, que siguiendo con lo que el Papa Juan Pablo II decía, ayuda a los jóvenes y a los niños a aspirar a metas elevadas, a buscar trabajar por alcanzar cosas grandes en sus vidas, a no conformarse con mediocridades sino buscar hacer lo posible por ser felices y ayudar a ser felices a las personas que les rodean. De hecho, él mismo, en un discurso a los jóvenes en Génova, ese mismo año, les decía: “Deseo confirmaros en esta aspiración "a algo más", que es implacable en el alma juvenil,[...] Os exhorto a no dejaros aplanar por la mediocridad, a que no os acostumbréis a los deseos mundanos, a que no queráis vivir solo a medias, con aspiraciones reducidas o, peor aún, atrofiadas. ¡Jóvenes!  no os "dejéis vivir", sino tomad en vuestras manos vuestras vidas, y decidid hacer de ellas una auténtica y personal obra maestra”.



En las actividades de montañeros hay formación en la fe, en la oración, y en las virtudes como el servicio a los demás, la alegría al superar las dificultades del camino, la puntualidad, el orden, la unión de la patrulla, el valor de la amistad… La montaña, así vista, se convierte en una escuela de vida.


Los montañeros tienen una marcha a la montaña una vez al mes. También tienen una acampada anual, y culminan el curso con la actividad del campamento de verano. La organización de los montañeros es jerárquica, en dos dimensiones: una vertical y otra horizontal. En la dimensión horizontal, se organizan en patrullas agrupados por edades, ayudando así a forjar grandes amistades. Al mando de cada patrulla, en la dimensión vertical, hay un subjefe, y coordinando y organizando el grupo están los jefes. Según el rango de cada miembro del grupo, se les distingue con una pañoleta de diferente color, en el que está estampado el símbolo de montañeros y que simboliza la progresión y el crecimiento al que todo montañero está llamado a través de una escuela concreta: la montaña.


Mediante todas las actividades el montañero va desarrollando una sensibilidad mayor en el trato con los demás. Cuando ya lleva un tiempo de fidelidad y entrega, puede pasar a ser subjefe al servicio del grupo, y ellos experimentan, como también lo cuenta un gran maestro que descubrió este camino, el P. Tomás Morales. Escribe en sus obras completas[1], de una joven que al acabar un campamento le escribía: “me han hecho el mayor beneficio de mi vida. Tenía que vivir todo el día para los demás. He sido feliz como nunca en mi vida. Me sentía completa como jamás.¡Qué alegría me daba exigirme a mí misma!¡Me salía de dentro! [...] No me habría exigido ni la mitad de no haber sido yo la responsable. Tenía que ser la primera en todo”.




La montaña es un lugar privilegiado en el que los jóvenes aprenden a no rendirse a pesar de las dificultades del camino, a seguir luchando por llegar a la cima, a salir de ellos mismos y ayudar a los que caminan junto a ellos, a sonreír en medio de los sufrimientos, a confiar en los que saben más...

Podría seguir diciendo aspectos en los que se crece en las marchas de montañeros, pero la grandeza de todo ello es que los montañeros aprenden a ser montañeros en su día a día, es decir, aprenden a ser montañeros siempre y en todo lugar.




Tras haber hablado de montañeros, que es una de las muchas y buenas prácticas de actividades extraescolares que pueden realizar los niños quiero concluir con un fragmento del mensaje, ya citado, del Papa Juan Pablo II  al Congreso Mundial sobre la Juventud: “Los jóvenes, con pleno derecho, esperan tener educadores que sean auténticos maestros que sepan orientarles hacia ideales elevados y darles ejemplo de ellos con su vida”. [2]




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miércoles, 31 de enero de 2018

Las actividades extraescolares en secundaria. El rugby como experiencia personal

Las actividades extraescolares son un medio más para que los alumnos y alumnas alcancen los objetivos y adquieran las competencias básicas que necesitan para incorporarse a una vida adulta de forma satisfactoria. Pueden llegar a ser esenciales en la etapa de secundaria como complemento de la formación integral del alumno.

Resultan esenciales si se saben programar adecuadamente, para potenciar las inteligencias y capacidades del alumno, potenciar sus responsabilidades, madurar el pensamiento crítico y desarrollar competencias interpersonales e intrapersonales.

Para que se produzca este aporte satisfactorio a la personalidad del alumno, se deben planificar de forma adecuada, ya que, son muchas las posibilidades y no todas puedes ser igual de beneficiosas para todos los alumnos de secundaria. Deben de potenciar las inteligencias y capacidades intrínsecas del alumno, y no ser un añadido de las actividades en las que el alumno no encuentra satisfacción personal, ya que son muchas las horas del día en las que el alumno está dirigido en sus actividades sin libertad de elección.

La libertad de elección del alumno puede y debe estar guiada por los familiares y el centro, pero resulta esencial que se ponga de manifiesto, así el alumno, nos expresará su intuición en las capacidades interpersonales que detecta en si mismo. 

Los padres, a la hora de seleccionar las actividades extraescolares de sus hijos, generalmente no estudian la coherencia y la adecuación de tales actividades al nivel curricular y a las necesidades educativas de sus hijos, y aunque no carezcan de buenas intenciones, en la mayoría de los casos lo que consiguen es agotarlos, minando su rendimiento escolar en vez de estimularlo. Todos hemos tenido, alguna vez, alumnos y alumnas, que carecen de tiempo suficiente para poder realizar las actividades de clase y estudiar, porque han tenido la tarde ocupada con clases de inglés, de música, deporte, etc... y llegan a casa cansados, presentando, a menudo, falta de concentración, efecto de saturación y stress. Por ello, es conveniente consultar al docente para conocer las necesidades educativas del alumno o alumna antes de organizarle las actividades extraescolares por cuenta propia. A partir de ahora, siempre que hablemos de actividades extraescolares
Se definen, dos grupos de tipo de actividades según quién y dónde sean programadas:
  • -Extraescolares: actividades de formación externa fuera de curriculum escolar.
  • -Extracurriculares: actividades dentro del ámbito escolar como complemento para el alumno y dependiente del centro.

Son muchos los psicólogos y pedagogos que afirman que las actividades extraescolares que son organizadas y planificadas en los propios centros escolares resultan más beneficiosas que las que se realizan fuera del ámbito escolar. Obviamente, existen limitaciones de abanicos de posibilidades que puede ofrecer el centro.

En lo que también se ponen de acuerdo los expertos, en que las actividades extraescolares mejoran el nivel educativo, las competencias interpersonales, y el nivel de atención del alumnado (Mahoney, Cairos y Farwer, 2003). También aumentan la motivación (Hollway, 2002), y estimulan el pensamiento crítico y la madurez personal (Bauer y Liang, 2003).

Son un complemento del currículo para la formación integral del alumnado que aportan grandes contribuciones a la adquisición de las competencias básicas por parte del alumno.

Este tipo de actividades presenta una serie de ventajas con respecto a las actividades tradicionales que se realizan dentro del horario lectivo y del aula ordinaria. Entre ellas podemos destacar las siguientes:

-Promueven en los alumnos y alumnas un sentimiento muy positivo de pertenencia al centro educativo, no sólo se sienten alumnos y/o alumnas, sino miembros activos de una comunidad educativa.
-Mejoran las relaciones sociales del alumnado porque los obliga a relacionarse con los compañeros fuera del aula, a conocer a otros compañeros de otras aulas o de otros cursos, ayudándoles a adquirir y a desarrollar habilidades sociales y comunicativas que les serán muy útiles a lo largo de sus vidas.
-Consiguen que los alumnos y alumnas sean capaces de gestionar mejor su tiempo libre, organizando sus horas de estudio y las dedicadas a otras actividades. Por ello, estas actividades contribuyen a que los alumnos/as adquieran una mayor autonomía y responsabilidad en la organización y gestión del tiempo disponible.
-Existen muchos tipos de actividades diferentes, y en cada uno de ellos se fomenta la adquisición o desarrollo de un determinado tipo de habilidades. Así, por ejemplo, las actividades relacionadas con la música o la danza favorecen la sensibilidad del alumnado y las relacionadas con talleres de diseño estimulan la creatividad y la curiosidad.
-En general, aumentan la autoestima de los alumnos y alumnas puesto que ofrecen oportunidades para desarrollar cualidades personales. Cuando un alumno y/o alumna realiza un tipo de actividad en el que se siente a gusto y que domina, está desarrollando y aumentando la confianza en sí mismo.
-Posibilitan el acceso a diferentes actividades deportivas, desarrollando una disposición favorable hacia una forma de vida y unos hábitos saludables necesarios para el bienestar personal y para la mejora de la calidad de vida.
-Los alumnos y alumnas pueden realizar actividades culturales, con las que favorecerán la ampliación de sus horizontes, sentido crítico, curiosidad, solidaridad con otros pueblos, etc...

A la hora de la elección del ¿qué hacer? ¿cuántas horas? Etc…Se debe tener en cuenta que no es lo mismo ser un alumno o alumna que presenta un bajo rendimiento escolar o unas determinadas dificultades en el aprendizaje que ser un alumno o alumna con buen rendimiento.

Es grande el abanico que puede ofrecerse dentro del propio centro y de centros auxiliares, dentro de este abanico, además de la libertad de elección ya destacada, se debe potenciar la o las inteligencias múltiples que estén de forma intrínseca en la personalidad del alumno. 

Esta son las siguientes:


Para potenciar cada una de las inteligencias múltiples se pueden realizar las siguientes actividades:

  1. -Musical: conservatorios, tocar un instrumento, bailes…etc
  2. -Corporal-cinestética: deportes, baile, arte…etc
  3. -Interpersonal: idiomas, teatro, deportes de equipo…etc
  4. -Lingüística-verbal: idiomas, cines y audiovisuales, lectura-escritura, teatro…etc
  5. -Lógico-matemático: robótica, talleres de matemáticas aplicadas, descifrar códigos, investigación científica…etc
  6. -Naturista: club de montaña, animales y plantas, huertos ecológicos…etc
  7. -Intrapersonal: deportes individuales, artes, música, lectura…etc
  8. -Visual-espacial: diseño, cine y audiovisuales, deporte…etc

Además de la detección de las inteligencias múltiples en la etapa de secundaria, entran en juego las competencias básicas. Con las distintas áreas y materias del currículo se pretende que los alumnos y alumnas adquieran estas competencias, sin embargo, es conveniente que el trabajo en estas áreas sea complementado con diversas medidas organizativas. Para ello, los centros educativos cuentan con una serie de normas de régimen interno, diferentes metodologías, numerosos recursos didácticos, etc.... Y una planificación adecuada de actividades extraescolares puede reforzar y contribuir a la adquisición y desarrollo del conjunto de las competencias básicas.

En el marco de la propuesta realizada por la Unión Europea se identifican ocho competencias básicas que pueden relacionarse directamente con casi todas las inteligencias múltiples definidas anteriormente, que son las siguientes:

  1. -Competencia en comunicación lingüística.
  2. -Competencia matemática.
  3. -Competencia en el conocimiento y la interacción con el mundo físico.
  4. -Tratamiento de la información y competencia digital.
  5. -Competencia social y ciudadana.
  6. -Competencia cultural y artística.
  7. -Competencia para aprender a aprender.
  8. -Autonomía e iniciativa personal.

Son imprescindibles las buenas elecciones de las actividades realizadas fuera de horarios escolar, imprescindibles para la motivación y la autoestima del alumno; y se ven condicionadas por el entorno del alumnado, los medios de comunicación, la sociedad en general. Es importante aconsejar al alumno de la mejor manera, pero más imprescindible dejarle libertad de elección, para que el alumno acepte esa responsabilidad como propia y se sienta comprometido con dicha actividad.

Como aportación personal, y aunque ya este fuera de mi etapa formativa de secundaria, me gustaría hacer un aporte en este post, de la actividad “extralaboral” que realizo a día de hoy como persona deportista con 32 años cumplidos: el rugby. Además de como jugadora federada en este deoprte, tengo experiencia personal de la actividad como entrenadora en etapas de infantil y primaria.



El rugby es un deporte que está empezando a ser conocido, pero sigue siendo un gran desconocido, comencé a jugar con 18 años en la universidad, y ha resultado clave para el desarrollo de mi etapa juvenil y adulta, siendo quién soy en gran medida por lo que he vivido y vivo con este deporte. En estos 16 años he tenido altibajos como jugadora, una operación de LCA, que como cualquier persona con sus virtudes y debilidades han hecho de mi camino personal una montaña rusa de la que no he me querido bajar nunca.


Quizá no me creeréis si os digo que entran en juegos todas las inteligencias múltiples en esta actividad, os lo voy a argumentar:
  1. -Corporal-cinestética: he descubierto partes y músculos de mi cuerpo que no tenía ni idea que teníamos. No habiendo sido nunca el deporte una de mis especialidades, he encontrado un deporte donde caben todos, y he desarrollado mucho mi coordinación y motricidad.
  2. -Interpersonal: las relaciones humanas se ponen especialmente de manifiesto, un deporte en el que dependes de la capacidad de sacrificio de tu compañero para seguir adelante, los valores que se ponen de manifiesto en el desarrollo de la personalidad de estos deportistas son increíbles y palpables, y extrapolables al modelo de equilibrio social. Se crea además una buena relación con el rival con el tercer tiempo, invitando siempre al equipo visitante a tomar algo, con oportunidad de contrastar impresiones del partido o de cualquier tema.
  3. -Lingüística-verbal: deporte de equipo que requiere mucha comunicación y mucha interacción con tus compañeros y entrenadores, no solo durante el juego sino fuera de él.
  4. -Lógico-matemático: tienes gran margen de mejora como jugador, si estudias estrategias de juego, de número de jugadores, de jugadas estratégicas, donde entran en juego la lógica y las capacidades matemáticas.
  5. -Naturista:  el conocimiento del cuerpo humano con este deporte es extraordinario, siempre aprendes algo nuevo sobre anatomía, no ha semana que no descubras algo del mundo de la fisioterapia y el propio conocimiento del cuerpo. Además de que se viaja y conoces nuevos lugares.
  6. -Intrapersonal: conlleva muchos procesos de maduración personal, de autocrítica, de concentración, de control de los instintos primarios y de conocimiento personal de tus capacidades y limitaciones.
  7. -Visual-espacial: un juego que tiene como característica principal que todos los integrantes del equipo están detrás del portador del balón, requiere una adquisición de capacidades que no suelen ser practicadas en otros deportes de forma de concepción del espacio.
  8. -Musical: de forma formal se puede relacionar con el ritmo y el movimiento que puede adquirir un jugador como parte de sus destrezas, ya que algunos movimientos requieren ritmos especiales como el contrapié. De forma informal y cómo anécdota, existen múltiples canciones que se cantan en el tercer tiempo formando parte de la cultura de este deporte.



Con estas apreciaciones personales me gustaría trasmitir, la importancia de saber elegir una actividad fuera de nuestra vida diaria, esa que es obligatoria, ya sea la escolar o la laboral. Elegir a quién le dedicas parte de tu tiempo libre, con qué te desarrollas mejor cómo persona, dónde te sientes a gusto contigo mismo y con los demás, dónde sacas lo mejor de ti mismo…el tiempo es oro, y no debemos desperdiciarlo. A veces cuesta encontrar para que estas hecho, y puede que llegue tarde, cuando ya tienes más formadas tus capacidades electivas, pero por ello es importante que los docentes y las familias, pongan al alcance de los alumnos y alumnas el mayor número posible de información, para que el alumno pueda probar distintas destrezas y evolucionar con ellas en su proceso vital y en su formación y evolución personal.







martes, 30 de enero de 2018

Modelo de Naciones Unidas - MUN

Educar es un acto de amor, es dar vida, y el amor es exigente. Pide utilizar los mejores recursos, despertar la pasión y comenzar un camino con paciencia junto a los jóvenes. Con estas palabras describía el Papa Francisco la labor del educador, en su audiencia a los participantes en la asamblea de la Congregación para la Educación Católica, el 13 de febrero del pasado año.

Efectivamente, para educar no basta instruir, aunque es necesario; se trata de hacer camino juntos. Esto es lo que una buena escuela debe tener siempre ante los ojos, si quiere ofrecer a sus alumnos una preparación para la vida, que se hace en el seno de la vida misma. Por esto, como ha dicho también el Papa Francisco en otras ocasiones[1], es necesario buscar formas de educación no convencional, que complementen lo que la escuela hace en su día a día más estructurado.

En esta línea, no vamos a desarrollar aquí la importancia de la formación en el campo de la vida espiritual, indispensable para centrar una existencia humana y para “acertar” con el principio y fundamento de la misma, puesto que va a ser un tema tratado por otro de los participantes del blog; pero no queremos dejar de indicar que nos parece el motor fundamental de toda otra experiencia y una de las aportaciones que no puede obviar ninguna escuela que quiera ser escuela de vida.

En este post, sin embargo, vamos a centrar nuestra atención en una práctica de actividad extraescolar menos vertebral en la persona, pero llena también de potencialidades interesantes: Se trata del MUN, o modelo de Naciones Unidas.

Pese al debate de fondo sobre la legitimidad de la Institución de las Naciones Unidas y su Carta Magna, o las divergencias de opinión sobre la utilidad o conveniencia de algunos de sus programas, es innegable que la Organización de las Naciones Unidas es el principal escenario de colaboración y mediación a nivel internacional. En él se debaten, se analizan y afrontan los grandes retos de la política internacional, y hacia su sede se dirigen todas las miradas cuando surge un nuevo conflicto mundial al que hay que dar respuesta. De ahí que suponga un referente imprescindible a la hora de tratar de prácticas como el diálogo, la mediación, la resolución de conflictos y otras tan altamente valoradas en nuestra sociedad actual.

Así las cosas, hace unos setenta años –es decir, casi al comienzo de la institución como tal– empezó a darse en distintos puntos del globo un fenómeno interesante. Algunos profesores invitaban a sus alumnos a remedar “a escala escolar” las actividades de este organismo internacional, como medio para trabajar la adquisición de destrezas indispensables para su futura vida laboral. La idea resultó un éxito. Pronto se fue extendiendo la práctica y se fue ampliando su campo de acción: Debates entre clases, Institutos de Secundaria enteros, competiciones intercolegiales o interuniversitarias, empezaron a ser un evento común y ampliamente festejado. Tanto es así que, en agosto de 2000, por primera vez, la sede neoyorquina de la ONU acogió por primera vez de forma oficial un modelo de Naciones Unidas[2] Desde entonces, este organismo internacional ha desarrollado múltiples talleres y materiales de apoyo para jóvenes estudiantes e instituciones escolares y universitarias que quieren acercarse a esta institución como un posible entorno formativo. Hoy en día, unos 400.000 alumnos participan anualmente en algún Modelo de Naciones Unidas, desde primaria hasta la Universidad.

¿Cómo funciona un Modelo de Naciones Unidas?
Es muy sencillo. Se trata de simular la estructura interna de la ONU, en el tratamiento de una serie de temas de actualidad relacionados con los debates que se encuentran en el foro internacional. Para ello, la propia ONU ha reparado una guía de cómo debe de implementarse el modelo[3], para que responda a las estructuras reales de la Organización.

Los pasos, a gran escala, son los siguientes:
  •       Concretar la agenda, el plan de trabajo y sus procedimientos
  •      Elegir los representantes de los distintos países y los que desempeñarán cargos de dirección de las diferentes áreas (Asamblea General, Secretariado, Consejo de Seguridad)
  •       Definir los roles y responsabilidades de cada uno
  •       Hacer un primer planteamiento de sus conferencias respectivas.
  •       Empezar una seria formación de los delegados de los países miembros.
  •      Desarrollar las reuniones propiamente dichas, tanto las formales como las informales, conforme al reglamento antes establecido.
  •      Normalmente, por tratarse de un modelo escolar, suele terminar la celebración con la entrega de premios a las mejores delegaciones y a participantes particulares que han desarrollado su papel de manera destacable.


     Además, para hacer doblemente operativo el programa, algunos miembros eminentes de la ONU han colaborado a la preparación de la guía con vídeos como este, en los que explican a los jóvenes el mejor modo de llevar a cabo sus actividades. 



En el desarrollo de estas actividades, es fácil constatar que los jóvenes tienen que hacer un esfuerzo considerable en diferentes ámbitos de trabajo, ya desde la misma fase de preparación: Por una parte, en el desarrollo de un plan de acción, en la adaptación a unas reglas e incluso en la elaboración de las mismas, en la comprensión de su importancia para la buena marcha del proyecto, en la adquisición de habilidades para el trabajo en equipo y también de responsabilidad para finalizar competentemente el trabajo individual que colabora al bien común, todo esto, en la línea de un aprendizaje para proyectos colaborativos. Por otra parte, por lo que se refiere a los contenidos específicos de los temas que les toque desarrollar, los participantes se ven en la necesidad de estudiar, investigar, analizar y seleccionar cantidades ingentes de información (prensa, documentos oficiales, etc.) sobre temas reales, a los que tienen que dar una valoración crítica suficientemente argumentada, e incluso propuestas de solución. Esta actividad, que requiere de cierta madurez, contribuye también a desarrollarla. En cuanto a la fase de celebración de las jornadas del modelo propiamente dicho, no cabe duda que el desarrollo de habilidades toca uno de sus puntos álgidos. En el debate abierto con representantes de otros equipos (muchas veces pertenecientes a otros colegios) deben desarrollar habilidades sociales y lingüísticas, para llegar a un entendimiento mutuo y a soluciones verdaderamente constructivas. 

Sin embargo, creo que lo más interesante de esta experiencia no es tanto lo que se desarrolla en el debate, sino la reflexión posterior que puede surgir para los alumnos tanto después del éxito como después del fracaso. Es probable que posiciones muy bien fundamentadas tengan que ceder a veces paso a otras menos argumentadas, pero defendidas por oradores más brillantes o dominantes. ¿Qué hacer entonces? La tarea más interesante, a nivel formativo, creo que es la que le compete al profesor o entrenador de los participantes del MUN en la vuelta a las aulas y la “normalidad”. Reflexionar con los chicos sobre la verdad, la responsabilidad social y política de todo ciudadano, la disposición a hacer la propia aportación al bien común tanto si va a ser apreciada como si no, la necesidad de actuar con integridad moral y con fuertes convicciones en un entorno plural en el que a veces triunfan mayorías poco discernidas, es la gran aportación que deja para la vida el participar en un MUN. Como decía algún gurú de nuestro tiempo: “Unas veces se gana, otras se aprende”.



[1] http://w2.vatican.va/content/francesco/es/speeches/2013/june/documents/papa-francesco_20130607_scuole-gesuiti.html
[2] https://outreach.un.org/mun/
[3] https://outreach.un.org/mun/#